Esta macabra carnicería presenta un entorno claustrofóbico y aterrador para encuentros tácticos. El escaparate está abarrotado de canales de carne y, de forma horripilante, cadáveres humanos desangrados suspendidos de ganchos chirriantes. Estos obstáculos colgantes rompen la línea de visión y proporcionan una cobertura pesada y dinámica durante los tiroteos o escaramuzas cuerpo a cuerpo, mientras que el espacio reducido limita la movilidad y fuerza combates cerrados y brutales. La trastienda ofrece una posición de retirada siniestra, iluminada únicamente por el inquietante resplandor rojizo de una gran chimenea. Este entorno de poca luz crea sombras profundas, perfectas para aproximaciones sigilosas o emboscadas a investigadores desprevenidos. La única entrada principal y el estrecho pasaje a la trastienda actúan como cuellos de botella mortales, permitiendo a los defensores mantener la posición contra adversarios numerosos.



