Esta extensa finca aristocrática cuenta con un magnífico salón de baile en la planta baja, iluminado por un enorme candelabro y dominado por una enorme chimenea de piedra que proyecta sombras profundas y dinámicas. El opulento comedor y la sala de juegos llena de humo ofrecen ricos escenarios narrativos para encuentros de la alta sociedad o reuniones clandestinas. Tácticamente, el balcón del primer piso proporciona un excelente punto de vista para ataques a distancia o mera observación. Un laberinto de discretas cámaras adyacentes permite maniobras sigilosas, rutas de flanqueo o escapes ocultos, lo que lo convierte en un escenario ideal para tensas maniobras sociales que de repente se transforman en combates frenéticos.



