Bienvenidos al último lugar de descanso de la tripulación: una bahía criogénica blanca y antes inmaculada que ahora se ha transformado en una pesadilla de cristales rotos y refrigerante derramado. El pulso rítmico de las luces estroboscópicas de emergencia baña la habitación con destellos duros y desorientadores, creando sombras dinámicas que podrían ocultar fácilmente terrores acechantes. Tácticamente, la disposición ofrece una excelente cobertura pesada gracias a las enormes cápsulas de hipersueño, tanto intactas como totalmente destrozadas. Los charcos de refrigerante criogénico en el suelo actúan como un grave peligro ambiental, pudiendo causar resbalones, daño por congelación o quemaduras químicas a quienes intenten cruzar el centro de la sala bajo fuego enemigo. Los Directores de Juego pueden utilizar la única cápsula sellada —manchada de sangre desde el interior— como un macabro punto focal para una investigación o el inicio repentino de un combate. ¿Intentarán los jugadores extraer a un superviviente desesperado, o intentarán contener lo que sea que esté mutando dentro? Las líneas de visión se ven interrumpidas constantemente por los bloques de cápsulas, convirtiendo este lugar en un campo de batalla extremadamente claustrofóbico y tenso para escaramuzas a corta distancia.



