Atracados uno al lado del otro en los muelles tenuemente iluminados del distrito portuario, estos dos enormes galeones de carnaval ofrecen un entorno táctico tenso y abarrotado. Las cubiertas de madera están fuertemente obstruidas por carros de carnaval cubiertos de lonas, ominosas carrozas de desfile y pilas de suministros náuticos, creando un laberinto de pasarelas estrechas y nichos ocultos bajo la luz de la luna. La proximidad de los dos barcos permite saltos audaces entre las bordas, mientras que la única pasarela que conecta con los muelles de piedra sirve como un peligroso punto de estrangulamiento. Navegar por este carnaval flotante requiere un posicionamiento cuidadoso. Los carros cubiertos y las voluminosas carrozas proporcionan una excelente cobertura pesada contra ataques a distancia, pero también sirven como escondites perfectos para centinelas disfrazados o pícaros emboscados. Las diferentes elevaciones entre la cubierta principal, el castillo de proa y el alcázar ofrecen puntos estratégicos para arqueros y lanzadores de conjuros. Para los usuarios de VTT, la iluminación dinámica resaltará los faroles parpadeantes que cuelgan del aparejo, proyectando sombras largas y cambiantes sobre las oscuras aguas de abajo.



