Este callejón oculto y opresivo pasa por debajo de edificios ciegos que carecen por completo de puertas o ventanas, atrapando a los aventureros en un estrecho punto de estrangulamiento de paredes altas. Los adoquines y las paredes están completamente cubiertos de extraños azulejos azules, proyectando una inquietante iluminación espectral que hace inútiles las antorchas y alarga las sombras a lo largo del camino. Tácticamente, la naturaleza lineal de este corredor obliga a enfrentamientos directos y hace que franquear sea casi imposible. Las paredes lisas y sin características no proporcionan cobertura natural, dejando a los personajes expuestos a trampas mágicas o emboscadas desde arriba. La iluminación VTT puede resaltar maravillosamente la omnipresente luminiscencia azul fría que emana del entorno mismo.



