Este antiguo santuario subterráneo ofrece una atmósfera intensamente opresiva y húmeda, caracterizada por muros de piedra adornados con mosaicos de toros desgastados por el tiempo. El diseño de la sala se centra en un foso circular, que recuerda a una oscura pila bautismal, actualmente lleno de sangre pura. Gradas de madera elevadas rodean el foso, creando un entorno similar a un anfiteatro para oscuros rituales o confrontaciones mortales. Tácticamente, las gradas de madera elevadas ofrecen una ventaja de terreno alto para atacantes a distancia, mientras que el foso de sangre central actúa como un peligro ambiental y un obstáculo de movimiento. Los limitados puntos de entrada crean cuellos de botella naturales. En plataformas VTT, la iluminación dinámica revela reflejos inquietantes en el estanque de sangre y sombras profundas debajo de las estructuras de madera, ideales para ocultar emboscadas o ritualistas.



