Este mapa táctico representa una entrada palaciega que alguna vez fue magnífica, ahora reducida a un sombrío y sangriento campo de batalla. Los opulentos suelos de mármol están plagados de detritos de guerra: escudos destrozados, alabardas abandonadas y los restos rotos de magníficos tapices reales. Los enormes pilares marcados por armas de asedio proporcionan una excelente cobertura pesada, mientras que el amplio pasillo central no ofrece protección, obligando a un movimiento estratégico a lo largo de las columnatas laterales. Los Directores de Juego pueden utilizar el daño estructural y el armamento esparcido para crear zonas de terreno difícil, mientras que los tapices desgarrados pueden usarse para obstruir la línea de visión u ocultar enemigos en emboscada. Los pilares con profundas cicatrices sugieren un asedio reciente y violento, lo que hace de este mapa el lugar perfecto para descubrir las sombrías secuelas de una invasión o para organizar una defensa desesperada contra una brecha abrumadora hacia el santuario interior.



