Esta cámara acorazada subterránea de alta seguridad está meticulosamente tallada en la dura roca, creando un espacio de encuentro tan claustrofóbico como táctico. El único punto de acceso es una enorme puerta revestida de placas de hierro, obligando a cualquier intruso a atravesar un estrecho cuello de botella mortal antes de poder reclamar las riquezas. La arquitectura de la sala restringe el movimiento, propiciando intensos combates cuerpo a cuerpo donde la posición estratégica lo es todo. Dispersos estratégicamente por la estancia hay pesados cofres sellados llenos de jade puro, que no solo son el botín principal, sino que proporcionan una excelente cobertura media para los defensores. Las rugosas paredes de piedra están empapeladas con sellos mágicos de protección (ofuda). Un DJ astuto puede utilizar estos sellos como peligros ambientales dinámicos, activando trampas arcanas, represalias espirituales o alarmas místicas si la magia es perturbada durante la escaramuza.



