El viaje comienza en una entrada enorme de 6 metros, oculta astutamente por una densa vegetación selvática. Más allá de este umbral engañoso, los investigadores se adentran en túneles oscuros y sinuosos que descienden profundamente bajo tierra, forzando un avance sofocante en fila india. El suelo rocoso e irregular ofrece una cobertura natural mínima detrás de las estalagmitas, limitando severamente la línea de visión y creando una atmósfera de tensión constante. Los estrechos pasajes terminan abruptamente en el borde de un abismo masivo y aterrador. El vacío está forrado y conectado por gigantescas telas de araña, tan gruesas como cuerdas, formando un campo de batalla inestable y peligroso. En plataformas VTT, estas telarañas pueden actuar como terreno difícil y trampas interactivas, mientras que la iluminación dinámica es perfecta para ocultar horrores de múltiples patas que acechan justo fuera del alcance de las linternas del grupo.



