Este claustrofóbico cuarto trasero ha sido convertido apresuradamente en un cine clandestino. Un proyector de 16mm descansa sobre una mesa, apuntando su luz hacia una pantalla sencilla frente a cuatro sillas plegables. La distribución ajustada restringe severamente el movimiento, obligando a los investigadores a combates a corta distancia si son acorralados. La cobertura táctica es escasa, dependiendo principalmente de un armario metálico cerrado con llave y pilas de carretes de película que pueden volcarse o incendiarse fácilmente. El único punto de entrada convierte esta habitación en un peligroso cuello de botella, ideal para emboscadas tensas o búsquedas frenéticas de pruebas en tu VTT favorito.



