Esta plaza central del pueblo presenta una vasta extensión de tierra batida, anclada por un árbol colosal cuyo dosel proyecta sombras profundas sobre la zona. Bordeando este espacio de reunión se encuentran una gran casa comunal y varios graneros elevados sobre pilotes, diseñados para proteger las cosechas de los roedores. Hornos de arcilla y puntos de agua comunitarios se dispersan por el perímetro, ofreciendo tanto una excelente ambientación como posibles peligros ambientales durante una escaramuza. Tácticamente, el amplio espacio abierto obliga a los combatientes a utilizar la escasa cobertura proporcionada por el enorme tronco del árbol, los hornos de arcilla o los robustos pilotes de madera de los graneros. Las plataformas elevadas proporcionan excelentes puntos de ventaja para ataques a distancia o vigías, mientras que la casa comunal cuenta con múltiples entradas que pueden servir como cuellos de botella naturales o rutas de escape desesperadas. Esta mezcla de terreno abierto y estructuras agrupadas lo convierte en un mapa ideal para emboscadas repentinas en escenarios de investigación de los años 1920.



