Este inquietante mapa de batalla muestra un río turbio que atraviesa un denso follaje, cruzado únicamente por un precario puente de cuerdas. En las orillas, chozas tribales en ruinas arden lentamente, liberando espesas columnas de humo negro, mientras que los restos carbonizados de los aldeanos se esparcen por el suelo embarrado. Tácticamente, el puente de cuerdas crea un severo punto de estrangulamiento natural que expone por completo a los investigadores al cruzar. Las chozas humeantes ofrecen cobertura pero el humo oscurece la visión, creando el escenario perfecto para emboscadas de cualquier criatura que aceche en las sombras a los últimos supervivientes.



